Copernicia alba

por José Grassía 2010

Clasificación taxonómica


Familia: Arecaceae
Sub familia:
Coryphoideae
Tribu:
Corypheae
Sub tribu
: Livistoninae
Genero:
Copernicia
Especie:
Copernicia alba Morong, Ann. New York Acad. Sci. 7: 246 (1893).

Sinónimos heterotípicos (Real Jardín Botánico, Kew, UK)

Copernicia nigra Morong, Ann. New York Acad. Sci. 7: 245 (1893).
Copernicia rubra Morong, Ann. New York Acad. Sci. 7: 247 (1893).
Copernicia australis Becc., Webbia 2: 158 (1908).
Coryphomia tectorum Rojas, Bull. Acad. Int. Géogr. Bot. 28: 158 (1918).
Copernicia ramulosa Burret, Notizbl. Bot. Gart. Berlin-Dahlem 10: 403 (1928).

Nombres comunes

Carandaa, Carandaí, Caranday, palma negra, palma blanca, palma espinillo, Queic y muchos otros epítetos, según la lengua del grupo étnico de cada región del Gran Chaco

Distribución geográfica

Copernicia alba crece naturalmente en una extensa área mayormente abierta de America del Sur cubriendo territorios del Norte del departamento Beni en Bolivia, centro Oeste del mismo país, Oeste de Matogrosso en Brasil, Noreste de Paraguay, Norte y Noreste de Argentina, siendo las provincias de Santa Fe y Corrientes el limite Sur del hábitat de la especie a los 30º de latitud Sur aproximadamente. La región indicada abarca unos 400.000 Km2 de superficie donde se estima que C. alba superarían ampliamente los 500 millones de ejemplares (Markley 1955)


En la Republica Argentina el área de ocupación de Copernicia alba esta ubicada en los valles de inundación de los grandes ríos (Paraná, Paraguay y Bermejo), una gran planicie que va de los 50 a los 100 m snm en zonas mayormente de sabanas y pastizales estacionalmente inundados, con escurrimiento de W-NW a E-SE, en bordes de albardones ocupados por bosques altos, formando agrupaciones de alta concentración de individuos en distintos estados de desarrollo, mas o menos mono específicos, denominados “palmares”.

En tales áreas, las temperaturas absolutas pueden sobrepasar los 42ºC en verano y las mínimas bajar a -5ºC en Julio siendo la media anual de 22ºC. Las precipitaciones tienen un registro que varia con la longitud, siendo del orden de los 1500 mm en el Este y decreciendo hasta 750 en el Oeste.

Las lluvias ocurren en la estación cálida, y se concentran durante los meses de octubre a abril. El mínimo de precipitaciones se registra durante el invierno, entre los meses de junio y agosto, en los que se presentan sequías y algunas heladas. (Servicio Meteorológico Nacional)

El fenómeno de “El Niño”, ha producido intensas precipitaciones que provocan inundaciones extraordinarias en gran parte del territorio y también, pero con menor frecuencia, existen años en los que acentúa y prolonga la sequía invernal, lo que favorece la ocurrencia de incendios, naturales y provocados, de pastizales y sabanas.

Normalmente estas concentraciones de palmáceas se encuentran asociadas a vegetación espinosa de árboles y arbustos en regiones destinadas en su mayoría a explotación ganadera donde, desde tiempo inmemorable, se practica la quema de pastizales a principios del verano para renovación de las pasturas.

Hábitat

Se describe a continuación el área de estudio del siguiente trabajo que esta comprendida por la región del Norte y Noreste Argentino que dentro de la región geográfica Gran Chaco, se corresponde con la denominada Chaco Oriental o Húmedo y que ocupa aproximadamente la mitad oriental de las Provincias de Chaco y Formosa, partiendo de la mitad norte de Santa Fe


En el Chaco Oriental se da una estrecha vinculación entre las distintas formas del paisaje y la vegetación que se desarrolla en ellas. Las comunidades vegetales se encuentran condicionadas por el gradiente topográfico que ocupan, y éste está relacionado, a su vez, con el gradiente de inundación. (Morello y Adámoli, 1967,1968 y 1974)

El Monte Fuerte o Quebrachal constituye la comunidad florística más importante. En este bosque predominan las siguientes especies: Schinopsis balansae (Quebracho colorado chaqueño); Aspidosperma quebracho-blanco (Quebracho blanco); Caesalpinia paraguarienses, (Guayacan); Prosopis nigra, (Algarrobo negro); Prosopis alba, (Algarrobo blanco); Ziziphus mistol, (Mistol); Geoffroea decorticans (Chañar) entre muchas otras especies. Se trata, en general, de un bosque semi-xerófilo con árboles caducifolios, que se encuentra en las posiciones altas e intermedias del terreno.

En tierras altas, sobre suelos arenosos a húmedos pero casi nunca anegables, se desarrollan los pastizales. En ellos crecen numerosas especies herbáceas, entre las que predominan gramíneas como Andropogon laterales, (paja colorada); Schizachiryum spicatum, (cola de zorro) y Elionurus muticus, (espartillo dulce). Estos campos altos y pajonales suelen sufrir incendios, luego de los cuales aparecen especies que florecen inmediatamente, como Calea cymosa, Turnera grandifolia, Aspalia pascaloides, etc.

En sectores más bajos y que en épocas de grandes lluvias se inundan parcialmente, se encuentran las sabanas y los palmares.










En las sabanas la superficie está cubierta por un tapiz de especies herbáceas, con especies leñosas distanciadas entre sí, por lo que adquiere una fisonomía más bien abierta; entre las leñosas se encuentran: Prosopis affinis, (Ñandubay o espinillo); Astronium balansae, (Urunday) y Diplokeleba floribunda, (Palo piedra).

Los palmares de Copernicia alba, (palma blanca o Carandaí) crecen en parcelas casi puras, con un dosel abierto y un denso tapiz herbáceo en la superficie, en suelos alcalinos y salobres.

Muchas veces, entre el Monte Fuerte, las Sabanas y los Palmares, existe una zona de transición donde se presenta un bosque bajo abierto, en el que coexisten árboles de menor porte, palmeras y arbustos.


En los albardones más desarrollados, se extienden formando una estrecha franja las selvas en galería. Estas tierras tienen un alto relieve positivo y permiten la instalación de especies leñosas que no pueden prosperar en las áreas inundables.

Entre los árboles de mayor altura (más de 15 m) destacan: Enterolobium Contortisiliquum, (timbo colorado); Tabebuia heptaphylla, (Lapacho rosado); Patagonula americana, (guayaibi); Gleditsia amorphoides, (Espina corona); Ocotea diospyrifolia, (laurel blanco) y Phytolocca dioica, (ombu)
, Pisonia zapallo, (Francisco Alvarez); Astronium balansae, (Urunday); Capparis flexuosa, (poroto Guaycuru) y Brunfelsia uniflora, (azucena del monte). Suelen estar presentes tambien, las arecaceas Syagrus romanzoffiana, (Pindo) y Acrocomia aculeata, (Mbocaya). Abundan también numerosas trepadoras y epifitas.










En los terrenos más bajos, de suelos arcillosos, se encuentran los ambientes acuáticos representados por los esteros, las cañadas y las lagunas, donde el suelo permanece cubierto de agua de nueve a once meses al año e impide el desarrollo de árboles. En estas zonas se puede hallar: Sorghastrum setosum, (paja amarilla); Paspalum intermedium, (paja boba); Panicum prionitis, (paja de techar); Cyperus giganteus, (Piri); Schoenoplectus californicus, (Junco) y Thalia geniculata, ( Pehuajo). (Morello y Adámoli, 1967,1968 y 1974)

Generalidades

Esta especie es la mas resistente al frío del genero Copernicia, llegando a soportar sin ningún daño temperaturas mínimas entre -5 y -7 ºC .

C. alba no esta amenazada a pesar de que los agricultores y ganaderos quemen y deforesten su hábitat para aprovechamiento agrícola, la cría de ganado o la extracción de madera. Después de los incendios, las palmas pierden las hojas secas y los restos de vainas foliares y sus troncos quedan lisos pero la planta no muere. En algunos casos (bastante frecuentes) la yema apical resulta dañada y la palma ramifica. Se ha encontrado casos de ramificaciones dicotómicas sin daños apicales evidentes



















Es practica habitual quemar los palmares en épocas de sequías para eliminar los restos foliares marcescentes de las palmeras y ramazones espinosas de tal forma de facilitar el posterior ingreso para talar las palmas con destino a la confección de postes, ya sea para el propio uso o venta a terceros. La quema del palmar también se utiliza como una herramienta de manejo en la producción ganadera, dado que poco tiempo después de la quema, al producirse el rebrote del estrato herbáceo, el valor nutritivo y la concentración de nitrógeno y de proteína bruta alcanzan sus niveles máximos.

Si bien el fuego no daña las palmas adultas que permanecen en pie, los renovales quedan heridos de muerte haciendo que el palmar pierda continuidad en su regeneración.


.Descripción

Copernicia alba presenta tronco solitario, gris y esbelto, de 7-9 m de altura y 0,25 m de diámetro y puede llegar excepcionalmente a los 13 m de altura y 0,40 m de diámetro en la base. Está cubierto de restos foliares desde la base hasta el primer tercio de su altura y continua liso y desnudo hasta la corona de hojas. La corona es circular conservando en la parte baja las hojas secas y restos de infrutescencias. Puede tener más de 500 hojas (Moraes 1991)




















Las hojas son claramente palmadas, verde glaucas, lamina de 75-80 cm de diámetro con 30-35 segmentos induplicados, levemente bífidos, cada uno de 35 cm de largo y 4-5 cm de ancho. Las hendiduras pueden penetrar hasta el 75-80 % del limbo. Hástula pequeña, semilunar levemente respingada adaxialmente.











Largos pecíolos de 1,2-1,3 m de largo incluyendo la vaina foliar y de 2,5 cm de ancho en su parte media, con márgenes armados con aproximadamente 18 dientes recurvos en cada lado.





















Las inflorescencias son múltiples, interfoliares y erectas, sobresaliendo de la corona foliar. Largos espádices con flores hermafroditas, de color crema pálida, solitarias o agrupadas. Sépalos 3, pétalos 3, estambres 6, monadelfos, unidos a su vez con la corola. Ovario supero, compuesto por 3 carpelos libres en la base, uní ovulados. (Parodi-Dimitri 1987)



Los frutos son verde oscuro cuando maduran, sub-globosos y de 1,2 – 1,5 cm de diámetro, con una semilla ovoide de abundante endosperma blanco y homogéneo.



Las infrutescencias penden por el peso de los frutos, sobresaliendo del follaje de la corona



















Floración y fructificación

Copernicia alba florece en dos oportunidades durante la temporada. La primera es de mediados de agosto a finales de octubre y la segunda comienza a finales de febrero.

En la primera floración, abundante y prolífica, se producen inflorescencias color amarillo pálido, de hasta 1,8 m, (2,3 m) interfoliares, erectas, guardando un ángulo entre 30º y 45º con el eje del estípite.

En la segunda, florecen los individuos ya añosos y que no florecieron con el resto del palmar a comienzo de la temporada. Sus inflorescencias son pocas, reducidas en tamaño y vigor, no superando 1,20 m de largo.


La producción de frutos comienza a principios de octubre, cuando algunos individuos aun están floreciendo, lo cual genera una superposición de infrutescencias e inflorescencias que facilita la polinización debida a la visita de variados insectos.

Los frutos inmaduros, color verde, ovoides y cubiertos por un tomento amarillo-blancuzco son visitados por avispas y dípteras que los parasitan depositando huevos en ellos y dañándolos. La maduración continua hasta principios de mayo donde la fruta ya tiene el tamaño definitivo de unos 1,3 cm de diámetro y el color vira al verde oscuro y la fruta se torna brillante, esférica, turgente y lisa, perdiendo el tomento juvenil




















Es habitual hallar un numero (variable según la temporada) de frutos color café y/o negros sujetados muy débilmente a las raquillas lo cual lo torna inviable ya que suelen caer de la palma y están parasitados por larvas que atacan el endosperma de la semilla.











En la zona estudiada se contaron, durante el mes de octubre, entre 12 y 42 inflorescencias en distintas palmas, lo que arrojo un promedio de 22 inflorescencias por individuo. De los mismos ejemplares, se seleccionaron 15 infrutescencias (una de cada ejemplar) y se contó un promedio de 1857 frutos inmaduros con peso medio de 1,12 gr. lo que da un peso promedio por infrutescencia de 2,079 Kgr., que multiplicando por 22 infrutescencias promedio, nos arroja una cantidad de 45,738 Kg de frutos. Esta masa de frutas equivale a 40.854 frutos inmaduros por espécimen.

Los mismos ejemplares, señalados, se revisaron nuevamente a fines del mes de enero y se verifico una drástica perdida de frutos durante la maduración. Se repite el conteo con igual metodología obteniéndose un promedio de 519 frutos maduros por inflorescencia con peso medio de 1,45 gr por fruta, lo que arroja una cantidad de 519 x 22 = 11.482 frutos maduros por individuo con una masa total de 16,649 Kg.

Durante el periodo de estudio se pudo observar una cantidad considerable de frutos dañados por la oviposicion de una especie de díptera no identificada, y que se estimo produce daños en aproximadamente un 15 % de los frutos, impidiendo el correcto desarrollo de la semilla. Esto coeficiente de corrección nos indica que de 11.482 frutos promedio de un individuo adulto, solo 9.760 frutos por año llegarían a tener una semilla viable para la propagación de la especie.


Se ha verificado que las quemas de pastizales afectan drásticamente a la producción de frutos, debido al sobrecalentamiento

Polinizadores y dispersadores

La presencia de avispas, y abejas melíferas señala la ántesis de las floraciones y delatan la acción de estos polinizadores.

Es destacable la participación de las Cotorras Monje o Cotorra Argentina (Myiopsitta monachus) que al habitar y construir los nidos comunitarios en las palmas colaboran con la polinización y dispersión.

Otros dispersadores importantes son los ñandúes (Rhea americana) los cuales se alimentan de los frutos que cuelgan de las palmas bajas, dando grotescos, aunque altos, saltos para alcanzarlos.

Una vez caídas, es el ganado el que dispersa las semillas, ya que se alimenta con las frutas diseminadas al pie de las palmas y luego las regurgita y/o defeca en su marcha hacia los dormideros. También es el ganado el que actúa como depredador de la especie al pisotear y ramonear las hojas de los individuos jóvenes











Regeneración natural de los Palmares

De la simple observación de la especie en su ámbito natural se puede llegar a las siguientes conclusiones:
  • Es evidente que una especie que produce abundante cantidad de semillas útiles, como hemos contado, (9.760 por año e individuo), lo hace como estrategia de preservación ante los depredadores, los malos suelos, las inclemencias del clima (sequía e inundación) y los incendios estacionales naturales y posiblemente por falta de condiciones apropiadas para la germinación en estado natural.
  • El hecho de que sea frecuente la observación de palmas creciendo en apretados grupos de 5-8 individuos de distintas edades y estados de desarrollo, nos estaría indicando que a pesar del volumen de semillas que caen de las palmas madres solo germinan unas pocas. Ya sea por la actividad del ganado, la dureza del suelo, la falta de humedad o por el arrastre del agua en épocas de inundaciones.
  • También es observable en los palmares, algunas zonas especificas de ellos donde las semillas son arrastradas por el agua y quizás donde el suelo y la humedad sea favorable para la germinación, ya que se nota claramente una gran aglomeración de plantas juveniles.

  • Contrariamente a lo anterior, no es frecuente ver plantas jóvenes en áreas de inundación permanente o de larga duración. Solo puede verse algunos adultos creciendo en semialtura
  • Evidentemente, el fuego cumple una función de limpieza y selección de individuos. Por un lado quema los restos marcescentes en los tallos y hojarasca que impiden el contacto de las semillas con el suelo y por otro daña considerablemente las plántulas y ejemplares juveniles que pocas veces soportan estos incendios.



















  • Las inundaciones también tienen su efecto sobre el palmar. Dispersan las semillas a mejores ubicaciones y producen la germinación ya que las lluvias ocurren durante la temporada calida y permiten el avance de las raíces jóvenes en la tierra humeda ,pero también socavan el terreno produciendo desplazamientos de tierra y caída de palmas adultas, tal como es fácil ver dentro del palmar.










  • Por su parte el ganado, que dispersa las semillas, también las entierra con su pisoteo y se alimenta de las hojas tiernas de las palmas juveniles en épocas de escasez de pasturas destruyendo los brotes apicales.
  • Sin embargo, a criterio personal, ninguno de los factores mencionados ni la acción del hombre, pone actualmente en riesgo a esta especie. Afortunadamente.
Multiplicación, cultivo y trasplantes

Al igual que todas las palmas, Copernicia alba se multiplica por semillas que germinan en aproximadamente 30-45 días si se las cosecha bien maduras. Para acelerar la germinación, se recomienda quitar exocarpio y mesocarpio y remojar las semillas limpias en agua a temperatura ambiente durante 5-7 días. Sembrar en turba o arena en almácigos de no menos de 10 cm de profundidad. La temperatura recomendable es entre los 30 ºC y 35 ºC.













Trasplantar a envase individual cuando emerge la aerófila. Esta tarea debe ser realizada con sumo cuidado ya que es una especie muy sensible a los trastornos en sus raíces y es común la pérdida de ejemplares recién trasplantados

En los cultivos comerciales es aconsejable cultivarlas en macetas ya que al plantar en el suelo la palma desarrolla un gran, y extremadamente sensible, sistema radicular que no tolera los disturbios del trasplante.

Al igual que muchas de las especies del genero Sabal, (Broschat y Donselman 1984 ª/b), C. alba debe reconstruir totalmente su sistema radicular cuando se la extrae del terreno para su envasado o cambio de sitio.

Se recomienda entonces, cortar sus raíces por etapas, dejando pasar algo más de un mes entre cortes para dar tiempo a la regeneración del sistema radicular. Antes de la extracción, realizar una poda severa de la corona de hojas.




















Se debe tener presente que los individuos recién extraídos y envasados, deben quedar en reposo, a la sombra, durante todo el tiempo necesario hasta que comiencen a brotar nuevamente.

Usos

En Argentina, básicamente se utilizan los troncos para construcciones rurales, ya sea postes de alambrados, bebederos, tejas para techados, bretes y corrales, postes para tendidos eléctricos y de teléfonos. Con las hojas se tejen cestas, sombreros, pantallas para lámparas y abanicos. (Ragonese y Covas 1942)

La extensa época de las floraciones es aprovechada por los productores apícolas para la obtención de mieles monoflorales de alta calidad y pureza, que ubican sus colmenas en la zona de palmares.

Estudios realizados en la Provincia de Formosa indican que al menos el 45 % de las muestras de miel recolectadas, contienen polen de Copernicia alba y que el 5 % de las mieles son mixtas de C. alba (43%) y Sagittaria montevidensis (29%). (Cabrera 2006). Por su parte, (Salgado 2006), determina la existencia de mieles monoflorales de Copernicia alba en la provincia del Chaco.
































Utilización de troncos de C. alba para construcciones rurales en Argentina

También se fabrican macetas torneando troncos de palmas Carandaí tanto para mercado interno como para la exportación a Europa.








Por otro lado, en Paraguay se utiliza C. alba para la realización de muebles rurales, para la fabricación de artesanías como sombreros, bolsones, carteras, abanicos y pantallas de lámparas




En este pais, la explotación forestal de palmas Carandaí para el periodo 1991-1997 fue de 22.300 toneladas, lo cual equivale a aproximadamente 10.600 palmas por año. (Ortiz, Rafael. FAO)











En Bolivia se reporta el empleo de troncos de C. alba para postes de alambrados, de teléfonos, electricidad y en construcciones rurales. (Moraes 1991)


Empleo como especie ornamental

Las dificultades que esta especie presenta en el trasplante de ejemplares adultos restringen considerablemente su utilización como ornamental. Sin embargo, la resistencia al frío, sequías, inundaciones y suelos de mala calidad, hace de Copernicia alba una palmera ideal para aquellas ubicaciones de climas y condiciones de cultivo difíciles y justifican los esfuerzos por cultivarlas y trasplantarlas.











No obstante lo anteriormente dicho, el tronco sin espinas, la corona esférica muy ornamental y ordenada, la coloración glauca, la ausencia de grandes frondas secas colgantes y las comparativamente pequeñas hojas, hacen de C. alba una especie adecuada tanto para alineaciones, grupos o individuos aislados, siendo muy utilizadas en el diseño de parques y jardines así como en veredas, centros de avenidas, rotondas y parterres en general.













Ubicación geográfica de palmares en Argentina

Para quien tenga la inquietud de conocer y visitar un palmar de Copernicia alba en Argentina, puede hacerlo en los campos aledaños a la Ruta Nacional Nro. 16 en las cercanías del puente interprovincial Gral. Belgrano que une las provincias de Chaco y Corrientes. Latitud 27º 27’ Sur Longitud 58º 55’ Oeste











También se puede visitar el Parque Nacional Chaco, cercano a la localidad de Colonia Elisa, espacio natural protegido de Argentina creado en 1954 con el fin de preservar los bosques de quebracho colorado situados en la parte oriental de la provincia de Chaco. Latitud 26º 49’ Sur Longitud 59º 39’ Oeste











En pleno desarrollo de la explotación forestal y con el objetivo de sustraer un área a su avance, el Parque nacional Chaco, contiene muestras de todos los ambientes característicos del distrito chaqueño oriental. El centro, este y sur del parque se hallan cubiertos por bosques, resultando magníficos ejemplares de quebracho colorado chaqueño, (Schinopsis balansae) que en algunos lugares forman comunidades casi puras. La parte occidental conforma un típico ecosistema de sabana con palmeras Carandaí, (Copernicia alba), en tanto que en el sureste la laguna Panza de Cabra reduce, en buena parte, los meses de sequía y exhibe una intrincada vegetación acuática. (Microsoft-Encarta 2009)

Otro palmar digno de ser visitado es el Parque Nacional Río Pilcomayo, espacio natural protegido de Argentina, situado en el noreste de la provincia de Formosa, cerca de la frontera con Paraguay. Creado en 1951, se extiende sobre la orilla sur del río Pilcomayo. En 1992 fue incluido en la Lista de Humedales de Importancia Internacional del Convenio Ramsar. Latitud 25º 10’ Sur Longitud 59º 39’ Oeste










El parque se creó para proteger cañadas, pastizales, lagunas y densas selvas en galería, que se desarrollan sobre la costa del río Pilcomayo. La zona posee un clima cálido con una temperatura cuyo promedio anual oscila entre 22 y 24 ºC, y una media anual de lluvias de 1.200 mm. En cuanto a la flora, los palmares de Carandaí (Copernicia alba) ocupan una amplia región del parque. Cabe mencionar también las siguientes especies vegetales: Quebracho colorado, (Schinopsis balansae); Quebracho blanco, (Aspidosperma quebracho-blanco); Urunday, (Astronium balansae); Guayacán, (Caesalpinia paraguarienses); Algarrobo blanco, (Prosopis alba); Algarrobo negro, (Prosopis nigra); Lapacho, (Tabebuia heptaphylla); Ibirá pitá, (Peltophorum dubium); y Cardón, (Trichocereus terscheckii), entre otras. (Microsoft-Encarta 2009)




Agradecimientos


A mi familia, que tolero largas horas de exclusión y ausencias

A Ph D Monica Moraes, del Herbario Nacional de Bolivia, que con su trabajo acerca de esta especie, me inspiro sin saberlo, a realizar un estudio similar para Argentina.

A todos los colegas y amigos que aportaron su critica siempre constructiva y algunas de las imagenes utilizadas para ilustrar este trabajo
, en especial a Edwin Harvey por la imagenes aereas

Bibliografia
* Morello, J. y J. Adámoli, “Vegetación y ambiente del nordeste del Chaco argentino”, Boletín Nº3, IX Jornadas Botánicas Argentinas, EEA Colonia Benítez, 1967.
* Morello, J. y Adámoli, J., “Las grandes unidades de vegetación y ambiente del Chaco argentino”, Primera parte: Objetivos y metodología, Serie fitogeográficaNº10, Buenos Aires, INTA, 1968, 125 pp.
* Morello, J. y J. Adámoli, “Las grandes unidades de vegetación y ambiente del Chaco argentino”, Segunda parte: Vegetación y ambiente de la Provincia del Chaco, Serie fitogeográfica Nº13, Buenos Aires, INTA, 1974, 130 pp.
* Markley , K. S 1955 “Caranday A source of palm wax”. Principes 9: pp 39-52
* Moraes Monica R. 1991 “Contribucion al ciclo biologico de la palma Copernicia alba en un area ganadera “ (Espiritu, Beni, Bolivia). Ecologia en Bolivia Nro 18 pp 1-20
* Ragonese A. E. y Covas G. 1942 “Flora de la Provincia de Santa Fe – Las Palmeras” Darwiniana, t.4 (2-3) pp.285-302
* Cabrera Mirta M. 2006 “Caracterización polínica de las mieles de la Provincia de Formosa – Argentina” Rev. Mus. Argentino Cienc. Nat. n.s. 8(2) pp 135-142
*Salgado C. 2006. “Flora melífera en la Provincia del Chaco” Editor PROSAP Impreso por Ministerio de la Producción, Provincia del Chaco.
* Ortiz Rafael. “Recursos forestales y cambio en el uso de la tierra –Paraguay
” FAO. INFORMACION Y ANALISIS PARA EL MANEJO FORESTAL SOSTENIBLEINTEGRANDO ESFUERZOS NACIONALES E INTERNACIONALES EN 13PAISES TROPICALES EN AMERICA LATINA (GCP/RLA/133/EC)
* Broschat, T. K. and H. M. Donselman. 1984a. "Root regeneration in transplanted palms." Principes 28: 90-91.
* Broschat, T.K. and H.M. Donselman. 1984b. "Regrowth of severed palm roots." J. Arboric. 10: 238-240
*Parodi Lorenzo R. – Dimitri, Milan J. 1987 “Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardineria” Tomo I p 187. Tercera edición
* Microsoft ® Encarta ® 2009. © 1993-2008 Microsoft Corporation.




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